Educación Cota 1000
El sábado 3 de enero, el padre Felipe Berríos publicó en su columna de la Revista El Sábado, un comentario respecto de la Educación en las Universidades que están ubicadas en la "cota 1000".
Básicamente, el padre se hacía la pregunta si estos estudiantes se estarían dando cuenta del Chile "real", o si se estarían formando en una "burbuja".
Ante esto, en El Mercurio del 10 y 11 de enero, autoridades, alumnos y ex-alumnos de universidades que estarían ubicadas en la Cota 1000, respondieron al comentario efectuado por Felipe Berríos,
y de una u otra manera, hicieron saber su malestar.
Como no soy juez, ni menos abogado, no pretendo tomar partido por ninguna de estas facciones, pues de cierta manera, encuentro que tanto el sacerdote, como quienes se sientieron aludidos, tienen
razón en sus comentarios, posturas y visiones. Personalmente, tengo mi propia opinión respecto al tema, y creo que es una que mezcla ambas posiciones.
Sin embargo, como este blog es sobre Liderazgo, basaré mi comentario a partir de las investigaciones que ha hecho de Ronald Heifetz, quien dice: "El fin del
Liderazgo, es el abordaje directo de los problemas difíciles, problemas que a menudo requieren una evolución en los valores;su escencia es conseguir que ese trabajo se haga. Los sistema sociales
enfrentan importantes desafíos adaptativos. Una estrategia de liderazgo destinada a realizar un trabajo adaptativo, supone condiciones y valores que estén en consonancia con las exigencias de una
sociedad democrática." *
Así, creo que Felipe Berríos ejerció liderazgo, en el sentido que "puso un problema difícil sobre la mesa", lo cual hizo comenzar el debate público, "movilizando" a las personas, haciéndolas comentar y pensar al respecto.
Así, creo que Felipe Berríos ejerció liderazgo, en el sentido que "puso un problema difícil sobre la mesa", lo cual hizo comenzar el debate público, "movilizando" a las personas, haciéndolas comentar y pensar al respecto.
A todos a quienes he preguntado respecto de la columna en cuestión y las respuestas de quienes se vieron tocados, todos me han dado su opinión y postura, lo que reafirma mi visión que el padre
Berríos si ejerció liderazgo; al menos, dio el primer paso.
Nadie puede cuestionar los dichos del padre Berríos, en cuanto que efectivamente existe un gran número de jóvenes que sí viven en una “burbuja”. Personalmente, lo vi durante mi vida estudiantil básica, media yuniversitaria, donde la gran mayoría de mis compañeros vivían en la cota 1000, y varios de ellos jamás habían bajado de Plaza Italia.
Sin menos preciar los comentarios de quienes respondieron a la columna del padre Berríos, todo lo contrario, pues siento admiración por ellos y por su preocupación por lo social, creo que al igual que en mi “post” anterior, donde indiqué que en los estratos de escasos recursos, la labor de los padres es fundamental a la hora que sus hijos salgan adelante, en los estratos de mayores recursos, el tema de la integridad e inclusión social, también nace de la iniciativa de los padres de los niños y jóvenes que han tenido la fortuna de recibir una educación de calidad.
Tal como mencionaron en las respuestas al padre Berríos, el sentimiento, preocupación y enfoque en los problemas sociales, no es un problema de ubicación geográfica; es un tema que nace de la familia, de los padres que se preocupen de inculcar los valores de solidaridad y preocupación por los más desprotegidos. Es misión de los padres formar a sus hijos con un foco en los demás, en el prójimo, a partir de las propias capacidades y cualidades que cada uno de nosotros tenemos (Inside Out: de dentro hacia afuera).
Sin defender a Felipe Berríos, agradezco que haya “puesto este problema difícil en la mesa”, y agradezco a quienes le respondieron, porque con sus comentarios, muestran que sí existen universitario "cota 1000" que tienen preocupación por lo social, y al mismo tiempo, han ampliado el debate.
Nadie puede cuestionar los dichos del padre Berríos, en cuanto que efectivamente existe un gran número de jóvenes que sí viven en una “burbuja”. Personalmente, lo vi durante mi vida estudiantil básica, media yuniversitaria, donde la gran mayoría de mis compañeros vivían en la cota 1000, y varios de ellos jamás habían bajado de Plaza Italia.
Sin menos preciar los comentarios de quienes respondieron a la columna del padre Berríos, todo lo contrario, pues siento admiración por ellos y por su preocupación por lo social, creo que al igual que en mi “post” anterior, donde indiqué que en los estratos de escasos recursos, la labor de los padres es fundamental a la hora que sus hijos salgan adelante, en los estratos de mayores recursos, el tema de la integridad e inclusión social, también nace de la iniciativa de los padres de los niños y jóvenes que han tenido la fortuna de recibir una educación de calidad.
Tal como mencionaron en las respuestas al padre Berríos, el sentimiento, preocupación y enfoque en los problemas sociales, no es un problema de ubicación geográfica; es un tema que nace de la familia, de los padres que se preocupen de inculcar los valores de solidaridad y preocupación por los más desprotegidos. Es misión de los padres formar a sus hijos con un foco en los demás, en el prójimo, a partir de las propias capacidades y cualidades que cada uno de nosotros tenemos (Inside Out: de dentro hacia afuera).
Sin defender a Felipe Berríos, agradezco que haya “puesto este problema difícil en la mesa”, y agradezco a quienes le respondieron, porque con sus comentarios, muestran que sí existen universitario "cota 1000" que tienen preocupación por lo social, y al mismo tiempo, han ampliado el debate.
Como ya he dicho anteriormente, vivir en una sociedad mejor, es responsabilidad de cada uno de quienes vivimos en ella: De las autoridades, de los políticos, de los universitarios, de los
profesores, de los padres, de los hijos... ...de todos nosotros en lo que a cada uno le corresponde.
* De "Liderazgo sin respuestas fáciles", Ronald A. Heifetz, Ediciones
Paidos.
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